El lugar

plataneros

La configuración del pueblo tiene como espacio principal la plaza con su frontón y la iglesia. Desde aquí parte la calle principal llamada Santísimo Misterio, siendo la más ancha bifurcándose en dos, una de ellas sigue con el mismo nombre, que va estrechándose a medida que asciende (antigua calle de El Chorrillo), y la otra sube hasta el paraje llamado El Tejar (dirección Abanto).

Alrededor de la citada calle, se sitúan el resto, algunas de ellas estrechas y sinuosas, junto con pequeñas plazas y plazoletas. Destacaremos la entrada por la antigua carretera, llamada calle Gregorio Remacha (dicen que fue algún político o ingeniero que realizó varias obras, relacionadas con la mejora del cauce del río Piedra y construyó las acequias, para prevenir las riadas que anegaban la vega.
Hay dudas acerca de la persona en cuestión, que nadie del pueblo puede esclarecer a fecha de hoy, se especula también si no se referirían a un compositor bastante conocido, maestro de capilla, cuyo nombre era Gregorio Bartolomé Remacha (1715-1754) y cuya familia se la sitúa en Pozuel de Ariza y que desempeñó su trabajo en México, Madrid y Zamora y Alcalá de Henares.

IMG_20141214_135233Tampoco debemos olvidar la calle dedicada a D. Antonio Alvaro Ballano, obispo de Zamora, oriundo de Cimballa, donde se encuentra la casa donde vivió con su familia y pasaba los veranos. El resto de las denominaciones han sido asignadas en fechas recientes (octubre 2013).  Incluso hay otras que, pese a no estar reflejadas en ningún cartel, la población de cierta edad  tiene en mente, cómo se las ha llamado siempre: callejón del Horno, era Garríos, callejón del Portillo, la Replaceta, calle Bajera, cuesta de la Juliana… etc.

La plaza con el frontón de protagonista, estaba rodeada de poyos y de acacias, incluso había alguna en la puerta de la iglesia. Ahí se sitúa el ayuntamiento o casa lugar, un edificio que albergaba la fragua, la cambrilla, la casa lugar propiamente y las escuelas. La cambrilla era utilizada como salón de baile, la fragua se convirtió en pabellón y las escuelas ocupaban la parte alta del edificio, divididas en chicas, a la izquierda y chicos a la derecha. Con posterioridad se hizo escuela mixta y pasó a ocupar la mitad derecha.

Sin duda, la zona posterior de la plaza, adquiría gran protagonismo gracias a dos grandes olmos que permanecieron erguidos hasta entrados los años 80. Lucían enormes ramas llenas de hojas y pernoctaban cantidad de gorriones en ellas. Dichas ramas quedaron muy afectadas cuando, en el año 1972, hubo una gran tormenta que rompió muchas de ellas y hubo que cortar uno de los árboles y podar severamente el otro, hasta su completa desaparición años más tarde. El citado ciclón produjo daños numerosos en los tejados y balcones de las casas, también en algunos almacenes, en los árboles frutales y los cercanos al río; la chopera del Batán quedó seriamente dañada.

IMG_20141214_143333Había dos zonas pobladas de olmos y vegetación, la del centro del pueblo (La Huerta, la Olmera), cuyos propietarios, habitaban la casa  situada frente  a ella, poseían la Balsa, el molino harinero y amplias zonas de monte, bienes obtenidos por Mayorazgo. Estas propiedades se han ido vendiendo y actualmente  sus sucesores conservan la  casa familiar, donde aún destaca un mirador o balcón  típico aragonés, con la parte superior de ventanales en cuarterones, fabricados en madera.

Repartidas estratégicamente por la localidad, se situaban varias fuentes de agua potable, algunas se suprimieron (la fuente de la plaza, la de la calle Alta), otras se conservan todavía (fuente de la carretera, fuente del Chorrillo).

Llamábamos La Fuente, a un manantial que se situaba a la entrada del pueblo, en la carretera hacia Aldehuela de Liestos, cuya antigua denominación como camino de La Fuente se ha respetado como tal, a pesar de que fue asfaltado hacia el año 2003 y convertido en carretera. La citada fuente desapareció en los primeros años del setenta.

Recordamos esta fuente, encuadrada por tres muros, donde manaba el chorro de agua y discurría por una acequia hacia el río. Dicha acequia estaba tapada por tramos, hasta desembocar en el “río primero”, denominación propia de los lugareños.

Con respecto al estilo de construcción, no hay demasiada definición. Se contabilizan unas 140 viviendas. Las más antiguas son los típicas casas de pueblo encaladas, fabricadas de adobe y piedra, vigas de madera, cañizos, con tejados a una o dos aguas, de dos o tres plantas, que sobreviven junto a otras más actuales enfoscadas y con puertas y ventanas destacadas y más modernas de ladrillo caravista y con materiales más ligeros.

Hubo varias casas con dinteles de arco de medio punto que daban cierto lustre a la localidad. Una de ellas, la llamada casa del ermitaño, a la izquierda de la iglesia, dicen que estaba adornada con clavos de hierro, cada uno de ellos decorados con geometrías diferentes.

Una de las casas más antiguas y que actualmente se encuentra muy deteriorada data de 1839, según reza en una pequeña inscripción en el alero de su tejado y con un pequeño dibujo de la reliquia del Sto. Misterio al lado. (Ver foto del balcón de madera)

Otras han sido remodeladas y mejoradas, conservando su aspecto decorativo, de cierta semejanza a la época de su construcción.
casas (2)                                         IMG_20150820_181351425_HDR

DSCF8281

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa puerta de entrada más común solía ser de dos hojas, arriba y abajo, semejando una ventana, que permitía asomarse  sin abrirla y dejaba pasar la luz solar. En ellas no podía faltar el picaporte o llamador y la gatera. Resultan muy llamativas el tamaño y la solidez de sus llaves.

 Había otro tipo que daba más amplitud al acceso a la casa, una de sus hojas quedaba en vertical y era más estrecha que la otra.Este modelo sería más común en aquellas viviendas en que las mulas entraban por la misma puerta que los habitantes de la casa, de esta manera la puerta estrecha se abría cuando los animales necesitaban entrar o salir.

Era un espacio grande, que daba acceso a la cocina, a las cuadras, a la leñera y a las escaleras de subida a las habitaciones. En el patio se desarrollaban algunas faenas como matanzas de cerdo, esbayar nueces y almendras, cribar legumbres y esmotarlas, desmochar y desgranar panizo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Nos recibía casi siempre con el típico aparador de botijos  con  agua fresca  para aliviar la sed y acaso elementos propios  de  la labor  de  sus dueños,  ya   se tratara de  tareas agrícolas o de labores de pastoreo. Una vez en la cocina, el protagonismo sin duda era el hogar amplio, de chimenea robusta y ancha, con el fuego casi siempre encendido, con utensilios para  avivarlo y cocinar: las trébedes, los murillos, el gancho para la caldera, un fuelle, unas tenazas,  la macarena de hierro decorada a relieve y en ambos lados provistos de cadieras o bancos de  obra, con alacenas  en las paredes y con diversos aparadores donde acomodar los cacharros. Se solían colgar embutidos a secar, ropas y ristras de ajos de la cosecha. Había una  mesa alargada  y debajo una mesa pequeñita para comer junto al hogar, alrededor de la lumbre, sillas de anea y banquetas de fabricación casera, donde se sentaban los niños.

En la vivienda de ciertas dimensiones había un cuarto o comedor, donde no podía faltar la mesa camilla vestida con sayas que cobijaban el brasero encargado de caldear la habitación y en donde se arremolinaba la familia para comer, charlar o incluso jugar a las cartas o al dominó. Dicho brasero se protegía con una jaula de alambre y se removía de cuando en cuando con la badileta, para avivar las brasas, otras veces interesaba que calentase menos y las brasas se envolvían con una capa de ceniza. Era el lugar ideal para colocar la máquina de coser, si la había, que normalmente se heredaba de madres a hijas.

La cuadra de los animales era un lugar preferente y espacioso. Solía accederse a ella por una puerta amplia en la calle o por el mismo patio, incluso comunicaba con la casa atravesando. A veces, si no había puerta directa los animales entraban por el patio, convenientemente empedrado, incluso decorado por los guijarros haciendo figuras geométricas, para soportar el trasiego de las yuntas. El lugar estaba provisto de pesebres, paja en el suelo y suficiente amplitud para guardar las albardas, aperos de labranza, sacos y alfalfa o forraje para las mulas. Compartían el espacio con los perros de caza.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Los animales domésticos estaban muy presentes en la vida de una familia en el pueblo: bien para abastecerse de carne y llenar la despensa, o bien para tener controlados los ratones o vigilar y acompañar al dueño en la caza. Resultaba curioso corroborar la fidelidad de un galgo cazando por su cuenta, subiendo monte arriba persiguiendo alguna liebre o conejo y entregar la pieza exclusivamente a su amo. O contemplar al gato cazar roedores y desplazarse con soltura por la casa y el corral.

Las gallinas campaban por las calles, aprovechaban el grano que se caía cuando las mulas y burros volvían de acarrear. Cada propietaria conocía las suyas, se las identificaba con alguna cinta de color atada a la pata. Cuando se echaban culecas (cluecas), se cuidaban mucho hasta que nacían los pollitos, seguían a la madre y aprendían muy pronto a picotear por sí mismos. Cuando se compraban pollitos recién nacidos, durante un tiempo prudente se criaban en un cajón de madera, en donde se había puesto paja y una bombilla para darles calor o una bolsa de agua caliente, en donde se acurrucaban todos juntos.

Para la provisión de la despensa se criaban conejos, pavos, patos y pichones. Había un cabrero que llevaba varias cabras de cada familia (la dula) y que al atardecer se recogían en los corrales y eran ordeñadas inmediatamente. Del mismo modo, cada familia criaba cerdos para su engorde y consumo, los alimentaban con una mezcla de harina y agua (pastura), peladuras de patatas, manzanas o similares. Las chozas en donde estaban se repartían por las afueras del pueblo.

Las habitaciones en las casas estaban situadas en la primera planta, algunas sin ventana exterior, llamadas alcobas. casas (3) (2)En los dormitorios principales la luz entraba por el balcón, cuyo exterior solía ser de forja sencilla y el interior se cerraba con doble hoja de madera con pestillos y asegurado con una barra de hierro cruzada con un pasador. La cama solía ser de madera torneada o niquelada, debajo no podía faltar el orinal de porcelana.

En los rigores del invierno las camas se calentaban con un utensilio llamado calentador, éste era circular, como un brasero con tapa y con un mango largo; el cual se llenaba previamente de brasas y se deslizaba varias veces entre las sábanas. Volviendo la vista atrás en el tiempo, cuentan que se echaban piedras a la lumbre con el mismo fin o calentaban tejas y las envolvían en trapos para no quemarse. Y ya más adelante las bolsas de agua caliente cumplían esta función (aquí se las ha conocido con el nombre de botas).

En la habitación una cómoda de amplios cajones o un comodín con un espejo grande, alguna silla, una mesa rectangular con un pequeño cajón, y años ha, un arca donde guardar la ropa de más vestir, la de cama y alguna cubierta más valiosa de lino, heredada quizás de un antepasado. La camas eran de hierro, latón hueco o de madera, con altos y robustos jergones que sostenían mullidos colchones de lana.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Imprescindible en un rincón el lavamanos o palanganero con espejo o sin él, una jarra para echar agua, jabonera, y toalla y un cubo de porcelana para recoger el agua ya utilizada. Se usaban tenacillas, previamente calentadas, para hacer tirabuzones, incluso había peinadores (tela fina en forma de luna, muchos finamente bordados o con encajes).

Para encender la luz con comodidad desde la cama, existía un pequeño objeto de madera y después de plástico, con un pulsador que colgaba directamente del cordón y al que conocíamos como “pera”.peraluz (1)

Anteriormente a los años sesenta, la iluminación era escasa, las primeras bombillas eran de 15 vatios y apenas daban un hilo de luz. Y mucho antes utilizaban velas caseras y candiles, incluso portaban algún farol de vela si había que salir a la calle.

Los primeros interruptores de luz, cuando ya los había, eran redondos, de porcelana o baquelita, y funcionaban girándolos a uno u otro lado.
Las paredes se pintaban con cal, a veces añadiendo azulete.

En algún pequeño cubículo se situaba el retrete (si lo había), que consistía en una tabla de madera a modo de asiento hueco, que caía directamente a las cuadras o quizás a un pozo ciego. Su humilde y conocido sustituto, presente en todas habitaciones fue el orinal de porcelana esmaltada.

La tercera planta se destinaba a granero, allí guardaban los sacos o talegas(costales) de grano hasta su venta o consumo, maíz en un montón, desgranado o en piñas, patatas, cebollas y ristras de ajos, amén de cajones con fruta y además se reservaba un espacio para colgar embutidos, jamones, lomos y cualquier producto destinado  a la alimentación de la familia durante el invierno, así como orzas con productos en conserva o escabeche y algún cañizo en donde se dejaban a secar hortalizas o uvas pasas, para consumir en el invierno.           OLYMPUS DIGITAL CAMERA                  tejado002

Esta parte de la casa solía tener los peores acabados, sus ventanas se hacían con tablas y en el techo se veían los cañizos y las vigas de madera.

Recordamos que en algunos hogares había palomar en la parte alta de la casa. Gatos y perros eran animales imprescindibles para las familias del pueblo, los primeros dentro de la casa para tener controlados a los ratones, los segundos por la labor que desempeñaban en la caza, vigilancia y con el ganado.

DSCF8277

En la parte más alta del pueblo quedan algunas casas mal conservadas con pequeñas ventanas que cerraban con aldabillas, balcones de madera, puertas de doble hoja con gatera y forjas sencillas en balcones y en ventanas exteriores.

DSCF8291OLYMPUS DIGITAL CAMERAQuedan muy pocos picaportes o aldabas, alguna anilla de hierro en fachadas (de las que servían para atar las mulas o el burro), estacas de madera clavadas en la pared, que desempeñaban igual función.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAimages

OLYMPUS DIGITAL CAMERAOLYMPUS DIGITAL CAMERA

Todos estos detalles en su conjunto, recuerdan que no hace muchos años, nuestro pueblo era totalmente diferente en sus costumbres, necesidades  y tareas, a lo que encontramos hoy.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Se hallan cubículos en forma de casetas cuya puerta se cierra con candado o cerrojo, en donde se criaban los cerdos (chozas). Se les alimentaban una o dos veces al día haciéndoles pastura(harina basta con agua), con restos de mondas de patata, manzanas, etc., todo depositado en el gamellón(recipiente de madera).porton_42547452

Encontramos varios corrales con puertas grandes, en donde se guardaban las cabras cuando regresaban de pastar por el monte, y que también constituían el refugio para conejos y gallinas que de cuando en cuando, campaban en libertad por las calles; patos y pavos completaban los animales que vivían en estos espaciosos lugares.

Y, con la mirada puesta hacia el monte, se sitúan las eras, bien allanadas y algunas empedradas, delimitadas con paredes en piedra, cada una con su cubierto, donde resguardar el trillo y la máquina aventadora, las horcas, rastrillos, barrastros, cribas y demás aperos necesarios para faenar. Cercanas a las eras quedan algunos pajares construidos en adobe, cuyo tamaño suele ser más grande y dan una imagen de mayor solidez.

DSCF0306 (2) OLYMPUS DIGITAL CAMERAA las afueras del pueblo localizamos abancalamientos de piedra seca, cuya función es la de sujetar el terreno al mismo tiempo que delimitan eras, viñas o caminos, aprovechando las laderas.

Por el monte, repartidas y alejadas de la población, se encuentran las llamadas parideras, construcciones rústicas de piedra, mitad cubiertas y mitad sin tejado, que servían de refugio al ganado ovino, aunque apenas se conservan algunas y en mal estado.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
                                       Cueva del tio Simón

Otro tipo de refugio es el que se halla en la zona de huertas, algunas veces aprovechando un hueco o cueva cercana, otras levantando una pequeña cabaña, preferentemente con losas de piedra o de adobe.

En la actualidad se han construido algunas casetas con materiales más modernos y con una estética totalmente diferente y poco adaptadas al entorno.

2007_0305Imagen0071
                                                          Hornos de abejas

Y por último queda por nombrar los hornos de abejas o colmenares que son unas sencillas construcciones de piedra en medio de algún monte, destinadas a albergar colonias de abejas.

Consisten en unas casetas rectangulares de unos siete u ocho metros cuadrados, con tejado a una sola vertiente, en cuyo interior una de las paredes está formada por cavidades rectangulares(armarios), que encierran cada una, un enjambre de abejas y que están provistas de pequeñas piqueras exteriores, por donde salen los insectos en busca de polen por los montes de alrededor.

Solían estar resguardadas con muros exteriores en piedra seca, en la vertiente más fría y prolongaciones en la pared con el mismo fin.

Era frecuente que, en el acabado de tapias y paredes de los corrales y huertas, sus dueños clavaran trozos de cristales o repartieran brozas, para impedir que fueran escaladas.

  IMG_20160416_184834841

Perteneces a la tierra, a las aguas de los arroyos, al viento que sopla entre los árboles de este pueblo.