Santo Misterio

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Santo Misterio Dubio

VERSIONES
Del milagro de Cimballa se conocen al menos tres versiones, todas ellas similares. El historiador Miguel Martínez del Villar recogió una versión del Sacro Dubio de Cimballa al tratar de la fundación del Monasterio de Piedra, a finales del siglo XVI. El relato de Martínez del Villar es muy breve y parece haberlo tomado de un historiador de la orden de San Bernardo llamado Juan Álvaro; el hecho sucedió de la forma siguiente: ”Estaba el sacerdote de Cimballa celebrando la misa y después de la consagración dicho sacerdote dudó de la presencia de Cristo en la Hostia que acababa de consagrar; en ese momento la Hostia se convirtió en sangre viva y así se ha conservado hasta hoy”

Una segunda versión es la del padre Faci que sigue en esencia el relato anterior, añade que en el año 1600 se dio un pedacito al obispo de Tarazona don Diego Yepes.

“Dezia un clérigo Missa en el lugar de Cimballa, y al acabar de consagrar, dudó si estaba allí real y verdaderamente Christo Nuestro Señor, y al instante se convirtió el Santísimo Sacramento en viva sangre, y en esta forma se conserva hasta oy, y aunque estuvo en el lugar de Cimballa algunos años, se trasladó al dicho monasterio en 1398, donde, con gran reverencia y veneración, lo tienen en la misma forma, que estaba, cuando sucedió el milagro.”

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Existe un tercer relato, inédito, tal vez de finales del siglo XVIII, debido al Padre Antonio Sanz de Larrea, prior del Monasterio de Piedra, que empezó a escribir una Historia del Santísimo Misterio Dubio de Cimballa, pero que dejó inacabada; esta historia, cuyo original existía en el Monasterio de Piedra, fue copiada por Dionisio Gómez en 1864. Este copista se convirtió en historiador, al añadir algunos datos sobre la supresión de los conventos en 1820, el traslado de la reliquia a Cimballa en 1821, su regreso al Monasterio y la vuelta definitiva a Cimballa en 1835, en donde se conserva actualmente, en un bellísimo relicario de plata dorada fechado en 1594.

HISTORIA
Por los años 1370 y poco más (según rezan los Gozos), un sacerdote llamado mosén Tomás, regía la pequeña localidad de Cimballa, a orillas del río Piedra, dentro del obispado de Tarazona, en la provincia de Zaragoza, reino de Aragón. Celebrando este sacerdote la Santa Misa y hecha la consagración del pan y del vino, dudó si realmente Cristo estaba presente en la Hostia Consagrada; al momento comenzó a brotar sangre de ella, manchando la blancura del corporal y quedando intacta la Santa Hostia, de ahí que pasara a llamarse Santo Misterio Dubio (Duda en latín) o Dudado.

El capellán D. Tomás, arrepentido de su error, se retiró a hacer vida eremítica y de penitencia, para el resto de sus días. (Cuentan que a una cueva situada donde ahora está la ermita).

D. Pedro Pérez Calvillo, obispo de Tarazona (1354–1391) determina colocar la Sagrada Hostia y los Corporales en el Sagrario y que el día del Corpus se le rinda veneración. A la fiesta concurren siempre todos los pueblos comarcanos. Al no haber espacio suficiente en la iglesia, se construye una torrecilla en el exterior de la iglesia para que las numerosas gentes que acuden puedan adorarla y contemplarla, celebrando la misa y adoración en el exterior.

Durante algunos años se conservó en Cimballa este Santo Misterio Eucarístico. Las gentes del pueblo labraron un arca de piedra protegida con fuertes herrajes, y la colocaron en medio de dos leones del mismo material, para su seguridad y custodia.

Llegó a oídos del rey D. Martín, el acaecido milagro y pidió que el pueblo le entregase el Santo Misterio para venerarlo en la Capilla Real de su Palacio de Zaragoza (Aljafería), dada su devoción a la Eucaristía y para mejor preservarlo y librarlo del peligro que corría por las continuas guerras entre Aragón y Castilla (Cimballa era un pueblo fronterizo). A mediados de 1385 consta formando parte de la colección de reliquias de la Aljafería. Como recompensa, el monarca concedió a la localidad ciertos privilegios y exenciones reales.

Don Martín quiso manifestar real agradecimiento, concediendo a Cimballa grandes exenciones, según consta en el Real Privilegio, despachado en la ciudad de Zaragoza, a 20 de noviembre de 1398, por el que se dispone “Que todos los becinos del Lugar de Cimballa sean perpetuamente francos y libres de peage, pontage, derechos de almudí, pechas reales y vecinales y otras imposiciones comunes a los concejos y personas de lugares realengos. Nous Martinus Dei Gratia.”

El rey Martín, siendo aún Duque de Mont-Blanc (futuro Martín I el Humano-1356 a 1410), antes de partir a Sicilia, regaló la reliquia del Santo Corporal dentro de su relicario, al Monasterio de Nuestra Señora la Real de Piedra, de la orden del Císter, para su veneración y custodia. De la escritura de donación solo queda el sello real de plata sobredorada, con cordones de seda roja, en un lado están las armas reales de Aragón, rodeadas de las letras: “MARTINUX.REX.ARAGONUM”  (Martín rey de Aragón. En el otro lado hay dos efigies del rey la reina muy bien grabadas y en un círculo las letras: “ADUXIT.CAM.IN MONASTERIO.HOC”  (Llevó la reliquia al monasterio). De este sello conservado se deduce que se perdió el documento del que pendía. (Corroborado por  Vicente Blasco de Lanuza, Miguel Martínez de Villar, Juan Alvaro y Gregorio Argaiz).

9079282534_b568bec0da_bTriptico-Relicario_01_1024_0     El abad de entonces, Martín Ponce Pérez, mandó construir en 1390, un magnífico retablo relicario en forma de tríptico, cuyas puertas se abren para mostrar y proteger la Santa Duda (queda constancia de esta donación en el escudo que porta uno de los soldados de la tabla de la crucifixión).  Mide 395 largo por 245 alto, con escenas de la vida de la Virgen María y de Jesucristo, flanqueadas por apóstoles y ángeles músicos, pintadas con destacada policromía, con elementos mudéjares y góticos, cuyo autor podría ser Guillén de Leví(según Camón Aznar) y de varios artistas (según Fabián Mañas). Se puede encuadrar en el llamado estilo internacional aragonés, que tiene raíces italianas. Con las puertas cerradas semeja un retablo, abriendo las dos hojas laterales aparece como un expositorio de reliquias, en donde el Santísimo Misterio ocuparía la parte más destacada y otras seis reliquias la flanquearían  (Tesoros de la Real Academia de Historia). Con predominio absoluto del oro y de las escenas pintadas al temple sobre tabla y profusamente decorado, es sin duda, una joya del mobiliario litúrgico. La cornisa superior destaca por su belleza y singularidad. En la parte superior hay una serie de mocárabes en relieve, rematados con arcos de varias líneas y entre ellos se encuentran pintados escudos de armas. En la parte inferior se muestran dieciséis figuras con separación de columnas. En la parte inferior central fue labrado el emblema abacial (tres peras doradas en campo bermejo y báculo flor de lis con la inscripción: 1585-97.

Posteriormente en 1836 este mueble fue entregado al Museo de la Academia de Historia en Madrid. El retablo de gran valor artístico, ha sido estudiado con detalle por el profesor Herbert González-Zimla que desarrolló su tesis basada en un estudio sobre dicho mueble y en el año 2013 se ha presentado un libro muy detallado.  En la actualidad, existe una copia en el monasterio de Piedra (2006). Es una obra sobresaliente de la pintura gótico-mudéjar aragonesa, en cuya ejecución participaron al menos cinco artistas, a las órdenes de un maestro.

Información de interés:   http://www.dpz.es/noticias/el-libro-el-altar-relicario-del-monasterio-de

                                              http://www.elrestaurador.com/historia-del-mueble/el-arte-mudejar-en-el-mueble

                                              http://prensa.unizar.es/noticias/1310/131031_z0_altar.pdf

Si el hecho milagroso sucedió a mediados de la década de 1370, tal como puede deducirse de los documentos, el corporal ensangrentado debió de permanecer en Cimballa menos de veinte años, en la arqueta de piedra adaptada para el relicario, que todavía se conserva. En el momento en que el rey don Martín el Humano consiguió llevarse la reliquia al palacio de la Aljafería de Zaragiza, es posible que dejase un trocito del sagrado paño en el pueblo de Cimballa, a petición de sus habitantes, aunque de ello no haya quedado constancia. Sí se insinúa en algunos textos que el propio rey don Martín hizo particiones de la reliquia, antes de donarla al Monasterio de Piedra. (Fabián Mañas Ballestín).

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El día del Corpus y cada 12 de octubre, se mostraba desde el balcón de la torre del homenaje, rodeada de los escudos de la casa real aragonesa y de los emblemas abaciales. Era un modo de permitir a las gentes adorar la reliquia, dado que acudían en masa a manifestar su fervor y además era la manera de que las mujeres pudieran contemplarla, ya que les estaba vetado el acceso a las dependencias del monasterio.

La Santa Duda de Cimballa fue la más reliquia más importante que se guardó en el Monasterio de Piedra.  Siendo Pedro Cerbuna obispo de Tarazona (1585-1597), proporcionó gran difusión y auge a la devoción del Santo Misterio,  También mandó que el arca de piedra que había contenido al Santo Misterio, fuese reverenciada por sagrada, con el debido culto y honores y que se colocase en alto en la capilla mayor de Cimballa.

Se organizaban numerosas peregrinaciones y se le atribuyeron varios milagros y exorcizaciones (según cuenta el Padre Antonio Sanz de Larrea, prior del Monasterio de Piedra) y que posteriormente recoge el libro de F. Muntadas titulado: El Monasterio de Piedra.

Algunos hechos milagrosos fueron adjudicados a la reliquia del Santo Misterio: en aquellos tiempos los endemoniados y las tormentas constituían graves amenazas a la comunidad y ponían a prueba la fe de las gentes.

Exorcismo de Catalina:

“El 21 de marzo de 1427 llegó al Monasterio de Piedra la doncella Catalina Gómez, natural de Soria, que se hallaba poseída por el demonio. Estando en la ermita de la Blanca, el monje que practicó la primera exorcización se dio cuenta de que habitaban en ella sesenta legiones, los cuales se enfurecieron muchísimo y se propusieron quemar el monasterio. Para ello, unos acarrearon leña durante toda la noche, mientras que otros arrancaron una gran piedra de un monte cercano. Se adelantaron los maitines y los frailes con sus rezos consiguieron apaciguarles. El segundo intento de exorcismo se llevó a cabo en el altar del Santo Sepulcro, el diablo que habitaba en Catalina, el de la vanidad diabólica, fue expulsado ante el Santo Misterio. Se dice que esta exorcización fue llevada a cabo durante 11 años.

La leña acarreada sirvió a los monjes para calentarse durante cinco años y con los mejores pinos pudieron realizar obras y puentes. El peñasco que iban a arrojar puede contemplarse hoy desde la ermita de la Virgen Blanca”

Disolución de tempestades con granizo:
“Con fecha de 15 junio de 1498, vino sobre el Monasterio y sus términos una tempestad tan grande que cayeron en breve espacio de tiempo, muchas y grandes piedras del tamaño de un huevo de gallina. Para conjurar dicha tormenta, el fraile don Pedro Bardají, tomó al Santo Misterio y subió portándolo sobre el claustro, bendijo la nube y se desvaneció la tormenta. Dicen que había varios testigos: Bachiller Alonso Téllez Toledo, Juan Tomar de Sevilla y Juan Romero de Tobed”.

Otro relato con fecha de 5 julio de 1593, cuenta que el fraile Benito Casado, ante la amenaza de otra gran tormenta toma el relicario y consigue que la tempestad se diluya suavemente, desapareciendo el peligro de causar grandes daños a las cosechas, cita como testigos a Tomas Amador y al Vicario General.

Del mismo modo, cuando la reliquia regresó a Cimballa, si sucedían tormentas fuertes, granizo o algún incendio, se sacaba la reliquia al exterior, acompañada del tañido incesante de las campanas, con objeto de disipar el peligro.

En el año 1594 se construyó el relicario herreriano, que porta al Santísimo Misterio hasta la fecha actual.

Se habla de un documento fechado en 1599 en el que se describía un relicario de urgencia y economía, que tenía forma de arqueta en plata, simbolizando el sarcófago de Cristo y que guardaba al Santísimo Misterio, flanqueado por dos ángeles custodios. Éste habría desaparecido.

A finales del siglo XVI, concretamente en 1597, el Cabildo de Santa María de los Corporales de Daroca, puso pleito ante el Nuncio de Su Santidad porque se celebraba el día del Corpus Christi en el Monasterio de Piedra y le restaba parroquianos a Daroca el día de su fiesta mayor. El Nuncio remitió esta causa al Obispo de Tarazona para que verificase la verdad del milagro y diese orden de lo que se había de hacer. Se presentó el Obispo D. Diego de Yepes, en el Monasterio de Piedra en 1600 y acompañado por el Abad, portando velas, Notario y varios testigos, decretó ser milagro manifiesto, ya que en el corporal estaba la sangre viva rodeando el círculo de la hostia blanca. Por tanto, los frailes de Piedra podrían seguir mostrando su devoción a la Santa Reliquia, en procesiones y adoraciones, a todos los fieles, no solo hombres sino también a mujeres. D. Diego de Yepes solicitó un trocito del milagro que donó a su pueblo (Yepes).

En el documento conservado en la parroquia de Cimballa, se narra de manera muy precisa la ceremonia de la autenticación de la reliquia, y cómo el Obispo solicitó del Monasterio un trocito de lienzo que mandó en a su pueblo natal Yepes (Toledo) en 1601.

“El Corporal estaba pegado a una tabla de ciprés, pegada por los extremos con cera roja, por lo que no habían visto en más de trescientos años, lo que había debajo. Hubo necesidad de despegarla y apareció debajo un pañito que había dejado el rey, cuando cortó parte de los Corporales para regalar a otras iglesias. En el lienzo se encontró una mancha de sangre y un poco más debajo, otras manchas de la misma sangre. Debajo del pañito se halló otro pedacito del mismo lienzo, de un dedo de ancho y cuatro de largo, con una mancha de sangre. Todo esto realizado en el Monasterio de Piedra, en solemne ceremonial, con presencia de notarios, vicarios, el abad de la orden y numerosos testigos, el 12 de octubre de 1600”. 

El 1 de octubre de 1820 se emite la orden del Gobierno de la nación, que dicta la desaparición de las Órdenes monacales y la incautación de los bienes de la iglesia (trienio liberal) que pasan a ser propiedad del Estado.

El 12 de septiembre de 1821, por este motivo y  tras la petición del pueblo de Cimballa, a través de un memorial con los derechos sobre el Santísimo Misterio, al juez eclesiástico de Tarazona, deciden otorgarle su concesión y es trasladado a Cimballa a pie, salvando las tres horas que dista desde el Monasterio de Piedra.

“En Cimballa se organiza una ceremonia solemnísima con su danza, para dar gracias a Dios, por recuperar el Santísimo Misterio, que se trasladó el 12 de septiembre en suntuosa y gozosa procesión desde el Monasterio de Piedra a Cimballa”.

En 1823 cesa el Gobierno y se restituyen todos los bienes a la Iglesia. Fernando VII deroga las leyes del gobierno anterior.

En 1824 el Santísimo Misterio regresa al Monasterio de Piedra (siendo abad José Pairona), tras solicitarlo, en solemne procesión a pie, por dos monjes acompañados de los vecinos del pueblo. El pueblo llorando lo cedió, pero esta vez Cimballa reclama al obispo de Tarazona,  Jerónimo Castillón y Salas  que le entregue una partícula de esos Sagrados Corporales. Con fecha de 14 de noviembre, se llegan al Monasterio y después de la misa se procede a la división por el abad, José Peirona, con asistencia de escribanos reales y numerosos testigos. El trocito de reliquia se guarda en la actualidad en la iglesia, dentro de un relicario más pequeño, y que es el que se muestra para adoraciones sencillas.

En 1836, y por orden del Gobierno(desamortización de Mendizábal), se extinguen las órdenes monacales, y Cimballa reclama nuevamente su derecho al Stmo. Misterio, al vicario de Calatayud, recibiendo respuesta favorable y  será trasladado desde esta localidad a la iglesia Parroquial del pueblo, el día 5 de diciembre, donde permanece y se venera todos los años.

Para conmemorar el día de su primera llegada a Cimballa, el 12 de septiembre, se decidió que la fiesta mayor fuese oficialmente en dicha  fecha.

El día de su fiesta, acudían gentes de varios lugares y como quiera que la iglesia de pequeñas dimensiones, no tenía cabida para acogerlos, se dispuso un lugar preferente en la torre de la iglesia para darle mayor visibilidad y mostrarlo  a los numerosos fieles que se acercaban en día tan señalado.

Nota: Ha llegado a nuestros días la información oral recogida de un sacerdote  del pueblo (mosen Vicente), en la que afirmaba, que cuando se oficiaba la misa del día que ocurrió el milagro, era un día laboral, a hora temprana y solamente asistían tres mujeres a la celebración.

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Santo Misterio de Yepes: El año 1600 era obispo de Tarazona el venerable P. Fray Diego de Yepes, jerónimo, hijo ilustre de la villa de Yepes en el arzobispado y provincia de Toledo. Con ocasión de la visita pastoral al real monasterio, le fue presentado el Santo Misterio y solicitó y obtuvo del Padre Prior un trocito del Santo Corporal, que se llevó consigo a su palacio de Tarazona (13 de octubre de 1600), haciendo donación del mismo a su pueblo natal, Yepes, el 29 de julio de 1601 y llegando a la villa el 5 de junio del año siguiente.

Desaparecida la Santa Reliquia de la Sangre de Cristo durante la persecución religiosa (1936-1939), el obispo de Tarazona concedió a la villa de Yepes un nuevo trocito del Santo Misterio de Cimballa (28×84 mm.), en presencia del Arcediano de Calatayud Teodoro Uriarte, el párroco de Cimballa Fructuoso Cuenca y el alcalde Juan Pedro Abad.imagen-2

Hacía su entrada solemne en la villa de Yepes, el día 26 de junio de 1940, celebrándose solemnes cultos y al día siguiente se ofició una misa Pontifical, a cargo del Sr. Modrego obispo auxiliar del Cardenal Gomá, alma de la nueva concesión, juntamente con el párroco D. José Rivadeneira.

Desde entonces a la reliquia se la conoce por La Santa Reliquia de la Sangre de Cristo y se le rinde culto celebrando su fiesta el último fin de semana de junio de cada año.

Años atrás, se estableció una gran relación de hermanamiento entre ambos pueblos y se organizaron viajes, tanto de uno como de otro pueblo, en los días de sus fiestas mayores e incluso hicieron una representación teatral de la historia del Santo Misterio Dubio en la plaza de Cimballa (año 2002).

 En el municipio de Yepes han puesto el nombre de Cimballa a una de sus calles.

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Pongo junto al alma de mi pueblo, mi propia alma.  Eva Perón